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Sexo ardiente y salvaje

Hola en realidad soy una chava algo timida y reservada en cuanto a mi vida sexual se refiere, tengo 23 años y solo lo he hecho con mis dos novios con los cuales he durado mucho tiempo con cada uno,estoy educada a la antigua por lo tanto jamas me hubiera atrevido a hacer lo que a continuacion describire:

Vivo enfrente de un edificio que estan construyendo pero como es una construccion muy grande ya llevan varios meses trabajando en eso, mi ventana da exactamente a donde se reunen los albañiles a comer o a descansar, mi ventana es muy grande y esta muy serca de ahí como a unos 20 metros por lo tanto los alcanzo a ver perfectamente y ellos a mi tambien.

Un día sali de bañarme y me dirijia a cerrar la ventana cuando me di cuenta de que todos estaban ahí y voltendo hacia mi ventana, y no se que se metio en mi que me aleje y ya no la cerre y comence a quitarme la toalla de encima y deje mi cuerpo desnudo, por cierto mi cuerpo es algo digno de admirar ya que toda la vida he bailado jazz y por lo tanto esta duro y lleno de curvas, mis nalgas estan duritas duritas y paradas y redondas, siempre que salgo me dicen cosas y me las tratan de tocar, siguiendo con el relato en cuanto la toalla se resbalo en mi cuerpo hasta tocar el suelo oí los gritos de mi extensa auiencia, como se que tengo un trasero riquisimo, me agache dejando mis nalgas hacia ellos dique para levantar la toalla de el suelo, comense a untaarme crema sensualmente en mi cuerpo y despues al sonido de la musica a bailar super cachondo enfrente de ellos , escuchando sus gritos y viendo como se masturbaban mientras que yo hacia esto.

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http://my.cbn.com/pg/blog/1dc7f0da-124e-490d-a533-07fe2ffbb534/read/15045191/la-aventura-del-servicio-de-caballeros
http://my.cbn.com/pg/blog/1dc7f0da-124e-490d-a533-07fe2ffbb534/read/15045226/mi-novia-ivonne-me-cede-su-nombre
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https://b2b.partcommunity.com/community/groups/topic/view/group_id/49/topic_id/2361
http://zoraya.myblog.it/paja-por-ingrid/
http://zoraya.myblog.it/llamada-oportuna/

Al pasar los dias y acordarme de esto me exitaba mas y mas y pensaba que me encantaria hacerlo con dos de ellos mientras que los demas ven, porque ademas mi sueño erotico que siempre he tenido ha sido el de que dos tipos que no conosca y que sean relamente rudos y sin clase ni educacion alguna me lo hagan con saña pero por supuesto nunca imagine que se fuera a hacer relidad, hasta que un dia hiba pasando enfrente de la construccion cuando un chavo como de 26 años se me acerco y me dijo tu eres la que vive enfrente no?, y yo espantada per a la vez excitada le conteste que si, el me dijo que el show habia estado de primera y que le encantaria tocar ese cuerpesito ; el era un chavo alto corpulento y bastante guapo par ser albañil; yo le conteste que ahorita seria un muy buen momento porque estaba sola en la casa, y le dije pero antes ve hacia tus compañeros y trae uno asi e guspo como tu y avisales que el show de hoy sera mejor que nunca.

Asi nos fuimos a mi casa y llegando carlos el primero me empezo a besar desnfrenadamente mientras que el otro me lamia el cuello y me tocaba las tetas, subimos las escaleras hasta llegar frente a mi ventana y ahí me empezaron a quitar toda la ropa ni siquiera la desabotonaban solo la rrancaban con desesperacion me pusieron de cara a la construccion para que sus compañeros me vieran , y me empezaron a recorrer con la boca todo el cuerpo uno se entretubo mordicqueadndome los pezones y tocandome las nalgasmientras que el otro me lamia la vagina y me succionaba el clitoris.

No estubieron mucho tiempo jugando con mi cuerpo cuando carlos me grito " ya perra quiero metertelo hasta que sangres, yo estaba tan caliente que mis jugos escurrian en mi entre pierna al oir eso me exite aun mas, el otro dijo " si zorrita te vamos a coger hasta que grites por clemensia" .

En ese momento me amarraron los brasos y me abrieron las piernas carlos me la metio sin ningun aviso por delante y como la tenia muy cruesa y lagrga como de unos 22 cm me dolio y me desgarro un poco la vagina pero eso solo me éxito mas, el dolor que sentia era inmenso pero al mismo tiempo sentia un plaser incomparable, de repente el otro alzo mis piernas dejano mi ano al descubierto y saco su pito que era igual o mas grueso que el de carlos y me la metio por el ano envistiendome fuertemente, yo sentia que me partian en dos y todos los deas albañiles gritaban de euforia, carlos y su compañero seguian abiendome mis ollos con una violencia incomparable y yo me venis sin cesar carlos me mordia los pezones, riquisimo cuando se hiba a venir la saco y me la metio en la boca agarrando me de el cabello para que me la tragara todo de repente sin aviso se vino en mi boca y me hiso tragarmelo todo a gritos y cahcetadas que se sentian riquisimo el orto se vino esparciendo sus jugos por todo mi cuerpo los dos me gritaban que me lo embarrara por todo el cuerpo y asi lo hice y ellos comenzaron a limpiarme con su lengua rasposa y mordisqueando por donde podian...

Continuará...

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Publicerat klockan 20:31, den 31 mars 2015
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Historias con mi sirvienta

Hola a todos les voy a contar lo que me pasó hace 3 años cuando tenía 18 y sentía ganas de algo más que masturbarme...

Después de pasar varios días viendo películas porno de vez en cuando o viendo revistas, o tratando de ver a mi vecina desnudarse, mi familia contrató una sirvienta para los oficios de la casa ella flaca alta, para mi gusto cuando llegó no causaba ni me despertaba ningún interés sólo hasta un día que me estaba masturbando mientras yo estudiaba vi que pasó , la puerta de mi cuarto no esta completamente abierta ni completamente cerrada y me pareció que ella mira hacia mi alcoba, las cosas quedaron así, pero me excitó mucho el hecho que ella se hubiera dado cuenta que me estaba masturbando, desde ese día empezó a gustarme Graciela así se llama ella.

Al día siguiente sólo esperaba que ella pasara nuevamente pero esta vez yo le tenía una sorpresita la puerta estaba mas abierta, y en efecto ella pasó yo masturbándome pero al parecer algo la detuvo porque no quiso ver hacia adentro, pasaron un par de días y yo tenía que hacerla que me viera que le diera gusto verme masturbarme, imaginaba y fantaseaba mucho con ella.

Con el pasar de los días mi excitación iba creciendo y ella nada que hacía algo por quitarme así que puse en marcha mi plan. Claro no podía ser descarado de llegar desnudo a la cocina si no podría ser un problema para mí, pero tenía todas las intenciones así que me dispuse a desnudarme en mi cuarto y empecé a masturbarme cuando mi pene estaba totalmente duro y mojada su cabecita decidí que era el momento de actuar, me puse el pantalón de la pijama y me fui ala cocina donde estaba ella, era bastante obvio que se me notaba lo excitado que estaba,

Entré y le dije a Graciela :

--Graciela ¿me da un refresco por favor?

En eso Graciela me mira el pantalón y ve que mi pene esta mil, yo botaba mucho liquido lubricante, la pijama se veía mojada ya

Ella me entrega el refresco y me dice: aquí esta..

Yo con las mas infinitas ganas que me cogiera el pene que me hiciera correr pero ella no hizo nada...

Tuve que irme a mi alcoba, me desnudé y me masturbé sólo pensando en el momento que ella me miraba mi pene duro y mojado

Ese día expulsé muchísimo semen como si algo extraño me estuviera exprimiendo, me aterré de la cantidad de semen que salía pero me di cuenta que era la excitación...

Al día siguiente escuché que ella estaba lavando ropa y dije es mi oportunidad justo detrás del lavadero hay un cuarto donde guardamos los libros y me dije voy para allá, en efecto ella lavando ropa y yo a menos de 1 metro y medio de su culito, me hacía el que buscaba un libro, pero las ganas me pudieron tuve que sacar mi pene y empecé a masturbarme detrás de ella era increíble lo rápido que mi pene se endurecía al estar ella cerca, y así fue iba preparado para no derramar mi semen en el piso y me puse detrás de ella casi a 30 centímetros y empecé la más rica de las pajas uhmmmmmm de inmediato mi semen salió como queriéndola alcanzarla queriéndole avisarle que mi pene estaba duro y que ya quería su vagina...

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Pero todo fue en vano ella al parecer se dio cuenta y no volteó a ver el espectáculo que le estaba dando gratis, pero así ella vida, seguí con mis planes hasta que sucedió algo más un paso más en nuestro acercamiento sexual...

Como era costumbre ella pasaba por mi cuarto , el cuarto entrecerrado, vi que pasó ella y me acerqué a la puerta me hice detrás de la puerta pero mi pene totalmente erecto se asomaba era obvio que ella lo iba a ver pero la única manera de que ella se acercara a mí y así fue yo detrás de la puerta mi pene erguido y ella regresa, mi corazón latía a mil por hora, de pronto escucho que ella se detiene y yo acerco mi cabeza para ver qué pasaba y Graciela al otro lado de la puerta contemplaba mi pene totalmente duro y mojado y su mano iba directamente a él pero cuando vio que me asomé se retiró y se fue bastante rápido la cocina y no pude más al ver esa escena exploté en lujuria y mi pane parecía una manguera que expulsaba semen, era ya demasiado el semen que salía...

En vista que ella no hacía nada opté por otro plan y éste sí deba funcionar.

Vi que ella el sábado hacia el aseo de la casa y le dije Graciela, tengo que hacer una tarea para el colegio y tú me puedes ayudar tengo que tomar unas medidas de tu cuerpo pero tienes que hacer un arco... y así fue ella me dijo que sí se puso en mi cama yo al lado de ella tomé su espalda con mis manos y la levanté hacia el arco, claro le dije que tenía que estarse quieta así por un rato mientras yo me bajé de la cama y pude observar lo que quería su linda rajita claro tras los pantys que llevaba haciéndome el que la medía le subí un poco la falda, ella no miraba nada no podía hacerlo por la posición, yo aproveché y saqué mi pene nuevamente duro, pero tuve que guardarlo, en eso ella no pudo más y cayó de la cama y se fue a seguir haciendo su oficio pero fue un acercamiento...

A la semana siguiente dije voy a a hacer ma listo, le pedí el favor de otra "tarea" pero esta era de relajación y que me dijera qué sentía cuando yo paaba o rozaba las partes de su cuerpo, como era tradicional ella vestía falda corta, camiseta blanca, su brassier y sus panties, la acosté en la cama, y le dije que se relajara en esto le puse una venda en los ojos, porque así era la "tarea" y le dije que se levantara que iba a caminar así vendada, en efecto se levantó la hice caminar 3 o 4 pasos le dije:

Quédate quieta y separa las piernas y descansa, aproveché para sacarme el pene y ponerme acostado debajo de ella pues como tenía las piernas separadas no veía nada y así fue por un par de segundos volví a observar su rajita, la hice acostarse pero ahora bocabajo con los brazos estirados y empecé a decirle:

Graciela te voy a tocar desde tus pies hasta tus orejas y me dirás si te da cosquillas ya si fue empecé por los pies cuando llegué a la parte posterior de sus rodillas y empecé a subir la falda hasta verle su panty y seguí de largo ella quedó con la falda arriba, luego le dije:

Date la vuelta, ¿no sentiste nada?

Ella responde sentí como cosquillitas en todo el cuerpo.

Y la misma historia empecé por los pies y cuando llegué a sus rodillas la falda subia muy fácil puesto que de atrás estaba toda levantada a la altura de su cintura. Seguí tocándola y pasé mis demos por sus pezones y noté como se endurecían y me dije es hora de actuar... seguí palpándola y me acerqué a su rajita tomé su panty y lo levanté y miré por primera vez su raja en vivo y en directo y no aguantaba más mi dedo pasó una y otra vez por sus labios vaginales queriendo entrar, pero notaba cierta incomodidad pero sólo ella se atrevía a decir:

¿Ya vamos a acabar la tarea?

Yo respondía sí ya pronto.

Volvía mi amo a mi pene me lo acariciaba para sacar unas cuantas gotas de lubricante y ese lubricante lo ponía en sus labios vaginales, que por cierto estaban totalmente limpios de pelo, solo tenía pelo en la parte de arriba de su rajita pero era muy escaso, solté su panty y metí mi dedo por el lado de la ingle para correr el panti pero fue demasiado, ella no quiso y dijo ya estuvo bueno y se fue

Al final me dice:

Estuvo muy rico , pero no le digas nada a tu mama me puede regañar, y desde esa vez ella no quiso volver a ayudarme con mis tareas del colegio.

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Publicerat klockan 20:28, den 31 mars 2015
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La Mirilla

"Siempre he sido un entusiasta de las piernas bonitas, las finas y largas son mis preferidas, pero no le hago ascos a unos buenos muslazos, pero como más me gustan son con tacones... esos tacones altos y finos que hacen unas piernas preciosas y apetitosas... y que tanto odian algunas mujeres... jajaja; y mi fetiche erótico son las medias, me encantan las mujeres con unas preciosas medias; pero por unas cosas u otras no puedo disfrutar de ese placer, salvo las consabidas fotos o videos.

Con ocasión de unas obras en casa, tuve la oportunidad de dejar una mirilla secreta desde un cuarto trastero al aseo, pensando en aprovechar las oportunidades que surgieran para contemplar a las mujeres que visitaran mi casa en la "intimidad" del aseo.

Pronto surgió la oportunidad, mi mujer recibió la visita de dos amigas, y bueno, yo estaba atento a la oportunidad y con disimulo esperé que necesitaran ir al aseo, la verdad es que ver cómo se levantaban la falda y se bajaban los pantys y las bragas mostrándome el vello del pubis me excitaba muchísimo, y ver como orinaban y se limpiaban con el papel me produjo una terrible erección, vamos que se me puso muy dura, tanto que sacándome la polla me masturbé allí mismo. Tuve la ocasión de ver a las dos sucesivamente, y me puse muy cachondo, viendo sus pantys y sus bragas bajadas.

La verdad es que no me quejo de mi vida sexual, pero aquello era nuevo y me la cascaba como un quinceañero.

Por la mirilla fui observando sucesivamente a todo el repertorio de amigas de mi mujer, y tuve la ocasión de comparar su gusto al elegir las bragas, y lo depilado que llevaban el coñito cada una, dándome unas buenas raciones de masturbarme en el cuartito. Incluso algunas vecinas tuvieron a bien enseñarme sus coñitos y sus bragas, sin saberlo, lo que me producía que me pusiera cachondo cada vez que las saludaba al pasar imaginándome el coñito de cada una.

Con ocasión de un compromiso, tuve que organizar una cena en casa, con mi jefe y su mujer y un importante ejecutivo de la empresa de otra provincia también acompañado de su mujer. La ocasión era especial así que las mujeres lucían vestidos de fiesta, largos y los hombres llevábamos trajes oscuros, la mujer del jefe, una morena de unos 36 años impresionante, guapa, ojos negros, labios sensuales, un pecho provocativo, no muy grande pero prominente, y unas caderas grandes con un culito redondo de infarto,... y unas piernas largas como a mi me gustan, llevaba unos tacones de aguja de color dorado a juego con el vestido y con unas medias negras de impresión. La otra era una mujer mayor de unos 50 años, como su marido, nada especial.

Yo la conocía sólo por las fotos del jefe en el despacho, y la verdad no le hacían justicia, qué tipazo al natural, era exuberante, y el vestido no hacía sino favorecerla muchísimo. Nada mas comenzar la cena, vi que se cruzaban miradas a escondidas la mujer de mi jefe y el ejecutivo y que le decía algo al oído; noté algo sospechoso, pero bueno, yo sólo estaba esperando a poder verla desde mi escondite.

Por fin se levantó, pregunto por el aseo, y me ofrecí amable a enseñárselo, la acompañé y ni decir tiene que tan pronto cerró la puerta, corrí al cuarto de al lado. La verdad es que la visión de esa preciosidad subida en esos taconazos, levantándose el vestido, con dificultad, era muy ajustado, mostrándome las piernas poco a poco, me estaba excitando muchísimo, cuando llegó a medio muslo, pude observar que llevaba medias y no pantys, ufffffff; aquello me parecía un sueño, el elástico de encaje que sujetaba las medias, muy ancho, como de encaje, era muy sexy, y los muslos blancos donde terminaban las piernas, eran una maravilla.

Ya estaba con la polla fuera, más grande que nunca, moviéndola con mucha fuerza, como si me la estuviera follando, a golpes, como si entrara en su coñito, mojándola con saliva, como si fueran sus jugos vaginales.

Unas braguitas negras, también de encaje, fueron bajando por sus piernas acompañadas del movimiento de sus caderas, y mmmmmmm, estaba totalmente depilada, cuando se sentó en la taza, subida en esos tacones tan altos, su coñito quedó totalmente frente a mí, y pude contemplar sus labios sobresaliendo un poco y cómo los separaba con los dedos de una mano al orinar, supuse que para no mancharse, la visión de aquel espectáculo me hizo darle con mas rabia a mi enorme polla hasta correrme como una fuente, ni que decir tiene que necesité varios pañuelos de papel para limpiarme bien. Cuando terminó, para mi sorpresa pude ver que se quitaba las braguitas del todo y las guardaba en un pequeño bolso que llevaba, me dejó intrigado.

Dejé que se sentara para llegar poco después con una excusa, la cena seguía muy animada, y la charla estaba entretenida, pero yo no tenía ojos nada más que para ella, bueno y el ejecutivo que le lanzaba miradas a los ojos y a las piernas sin cesar que ella notaba y le devolvía con sonrisas cómplices. Para mi sorpresa vi como él deslizaba su mano por las rodillas de ella, con mucho disimulo, y subía por sus muslos, ella solo reía y seguía la conversación disimulando; con la excusa de un tenedor caído, observé por debajo de la mesa como ella estaba con las piernas abiertas, con su coñito al aire, y la mano de él rozándolo de medio lado; ella me lanzó una mirada cómplice, dándose cuenta de que la había descubierto, la cena terminó y siguieron con el champán largo rato, la conversación estaba muy animada por los efectos del alcohol de las numerosas copas que todos tomábamos.

Ella no hacía más que mirarme, como interrogándose sobre lo que sabía y lo que pudiera hacer; volvió a ir al aseo, al que gentilmente me ofrecí a acompañarla, al llegar a la puerta se acercó y me dijo que esperaba que no le contara a nadie lo que había visto y menos a su marido, que se dejaba tocar por el ejecutivo porque así mantenía a su marido en el puesto y la cosa no llegaba nada más que a algunos sobeteos en algunas ocasiones.

Pues me parece que tú le sigues la corriente, le dije, porque has venido preparada con esas medias tan bonitas, y he visto como te quitabas las braguitas que llevas ahora en el bolso; puso cara de sorpresa y una sonrisa enorme; tengo que comprar tu silencio, qué podría hacer, dijo mientras su mano se deslizaba sobre mi bragueta, entendí claramente su proposición respondiendo con una terrible erección que estaba a punto de romperme los botones de la bragueta.

Creo que aceptas el soborno, dijo mientras se ponía en cuclillas y con las dos manos iba desabrochándome los botones, para meter una mano a continuación, y no sin dificultad por el tamaño, sacar mi polla frente a su cara, podía ver sus ojos como me miraban, sin mediar palabra me dio unos lengüetazos de arriba abajo que me supieron a gloria, para a continuación metersela en la boca de una tacada, podía ver cómo se hinchaba la mejilla por donde se la ponía, y cómo trabajaba ... qué maravilla, sin parar de succionarla y de meterla y sacarla me estaba llevando al cielo; y más cuando me acariciaba las pelotas con la otra mano.

La visión de sus labios totalmente abiertos rodeando mi polla, las ligeras babitas que mojaban la comisura de sus labios, y lo tragona que era, casi se la metía entera, hicieron que no aguantara más y un placer intento se concentró en la punta de mi polla, allá voy guapa, le dije, no aguanto más, no pares ahora... mmmmm; poniendome la mano en el culo, se metió la polla hasta la empuñadura, creo que le entraba por la campanilla, y me dio dos o tres meneos, que terminaron la faena.

La primera explosión de semen le llenó la boca, para a continuación sacarla y sin dejar de meneármela hacer que todo mi semen cayera en su boca abierta, pasando su lengua por la comisura de los labios para tomar el semen que había caído fuera. Siguió moviéndola hasta que no quedó ni gota, y se quedó flácida y rendida por tan buen trabajo.

Ahora debes volver a la cena dijo, y espero que sea nuestro secreto; qué crees que pensara tu jefe si se entera de que te follas a su mujer, dijo riéndose; pero si no hemos follado aún, le dije; y qué crees que vamos a hacer mañana por la tarde... "

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Publicerat klockan 20:26, den 31 mars 2015
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Con permiso de mi esposo

Soy una mujer casada con 38 años actualmente. Sin atentar contra la modestia, debo decir que los hombres me consideran muy atractiva y sexy, empezando por mi esposo quien disfruta mucho haciéndome vestir con minifaldas y ropa provocativa para que otros hombres me miren con deseo. Por diversión me he propuesto escribir gradualmente el relato de mis aventuras sexuales con otros hombres y eventualmente otras más secretas de carácter familiar.

Me casé a los 20 años, habiéndome mantenido virgen hasta los pocos meses luego de conocer a quien sería mi esposo, quien me cambió mi estatus de niña a mujer. Cuando me conoció llevaba tres años divorciado de su primera esposa. Luego de un noviazgo de 14 meses me propuso matrimonio, lo cual inmediatamente acepté, a pesar de que tenía yo varios pretendientes solteros, (quiero decir sin pasado) pues por una parte vi que él sería un esposo cariñoso y enamorado de su nueva mujer y por otra parte, habiéndole ya entregado mi virginidad, consideré que debería unir mi vida a la de él.

Durante los tres primeros años de matrimonio, nuestra vida transcurrió como la de cualquier matrimonio convencional. Quedé inmediatamente embarazada y tuvimos nuestro único hijo, quien actualmente tiene 17 años.

Los eventos diferentes que ameritan estas memorias se iniciaron cuando llevábamos 3 años de casados. Por amigas comunes, yo conocía que mi esposo en su primer matrimonio en algunas ocasiones había propiciado situaciones un tanto libertinas con su esposa, como bañarse en una piscina privada desnudos en presencia de otra pareja. Pero aparte de ello, poco más sabía yo hasta entonces de las inclinaciones de mi marido a permitir que otros hombres vieran las intimidades de su esposa. Poco a poco fue insinuando que me vistiera con ropas más provocativas, argumentando que siendo una mujer muy hermosa debería lucir mas mis encantos para envidia de otros hombres menos afortunados que él. Cuando hacíamos el amor, me preguntaba sobre mis experiencias sexuales pasadas, pero yo siempre respondía la verdad, en el sentido de que nunca había permitido que se propasaran conmigo y mi experiencia con otros novios nunca había pasado de unos besos en la boca. Ni siquiera había yo permitido que mis novios tocaran mis senos sobre la ropa, pues en mi adolescencia y primera juventud siempre fui muy recatada. Me sorprendió que él tuviera interés en conocer eventuales experiencias sexuales mías, y más aún que se excitara con ello. Con el paso de los meses empecé a percibir que él disfrutaba viéndome bailar con amigos en las reuniones, pues luego de ello se mostraba muy ardiente al hacer el amor, peguntándome si habían intentado pegarse a mí mientras bailaba. Yo durante muchos meses, eludí este tipo de conversaciones, pues no entendía su comportamiento, pero con el paso del tiempo, conversando con amigas y por algunas lecturas que mi marido llevaba a casa, entendí que esa morbosidad era más frecuente de lo que creía, que muchos hombres se excitan permitiendo que a su esposa la posean otros hombres y que en realidad muchas parejas se permiten aventuras sexuales fuera de casa. Empecé a no encontrar desagradables sus insinuaciones, renové gradualmente mi ropero, comprando más faldas que pantalones y asumí una posición algo más liberada, permitiendo que mi esposo se excitara con pequeños comentarios míos sobre lo atractivo que encontraba a algún amigo, o con algún comentario como que había notado cómo un hombre me miraba las piernas mientras yo las cruzaba en alguna reunión mientras vestía un una minifalda. En esas ocasiones, mi esposo se calentaba sobremanera cuando ya a solas me penetraba, pidiéndome que le contara que había sentido yo, y si me excitaba saber que otros hombres me deseaban. Esto fue progresando, pues ahora él ya no se cohibía de insinuarme que haciéndome la descuidada mostrara mis pantys en público, o que no me resistiera cuando trataban de bailar conmigo apretados. Empecé a pensar que mi esposo disfrutaría realmente dejando que otros hombres disfrutaran de mi cuerpo, y dicha posibilidad por primera vez se cruzó por mi mente, pues al fin y al cabo mi experiencia sexual se limitaba a lo disfrutado con mi marido (de paso debo confesar que luego comprobé que él está muy bien dotado).

Progresaron las insinuaciones de mi esposo, ahora más abiertas, luego de que yo confesara que en algunas ocasiones miraba el bulto de otros hombres imaginándome cómo se verían desnudos con sus miembros erectos. Así, mi marido terminó confesándome que no solamente le excitaba que yo mostrara mi cuerpo, sino más aún le excitaba sobremanera imaginarme siendo penetrada por otro. Yo continué diciendo que no me prestaría para llegar a situaciones de adulterio, que nos limitáramos a fantasear con esas cosas. Cuando hacíamos el amor, para excitarlo más (también debo confesar que a mí me empezaron a excitar también las fantasías), relataba cómo me gustaría que tal persona me abriera las piernas y me metiera su miembro para poder adquirir experiencia disfrutando a otros y aprender nuevas técnicas. Llegados a este punto, era solo cuestión de tiempo para que se convirtieran en realidad nuestras fantasías.

Le comenté a mi esposo que un amigo mío (de un grupo anterior a nuestro matrimonio, llamado Héctor), me decía con frecuencia que me encontraba terriblemente atractiva, que le gustaría mucho salir conmigo. Realmente yo lo encontraba a él también muy atractivo y ya fantaseaba sobre como sería hacer el amor con él. Mi esposo, como era de esperar me sugirió que cediera a sus avances, pero que fuera muy discreta para no comprometer nuestro prestigio. En la siguiente ocasión en que nos encontramos con mi amigo en una reunión, un poco desinhibida por las copas que habíamos consumido, estando sola en un rincón mientras servía una copa a mi esposo, se acercó Héctor y empezó como siempre con sus piropos. Yo le dije que no insistiera, que en mi condición de mujer casada no saldría con él a ningún lado. Él insistió diciendo que si le aceptaba una simple invitación a almorzar, dejaría de acosarme. Le dije que lo pensaría y me fui a reunir con mi esposo, a quien le comenté lo sucedido. Él se mostró en el acto interesado en el asunto, preguntándome cómo tomaba yo esas iniciativas de H, si me producían excitación, si me había mostrado coqueta con él, si quería yo ceder a sus avances etc. Habiendo yo respondido que me sentía halagada al verme deseada, mi marido me hizo prometer que me mostraría más accesible con H, llegando a insinuar que él se podía retirar con alguna excusa para que H tuviera oportunidad de acercarse a mí en la reunión. Yo respondí que no estaba preparada para ello y que nuestros amigos comunes se formarían un mal concepto de nosotros si me veían conversando a solas con él. Sin embargo, ante su insistencia, apenas tuve oportunidad de acercarme a H, le susurré que en vista de que mi marido tenía programado al día siguiente salir con sus amigos a practicar su deporte favorito, podría yo escaparme a almorzar con él, eso sí, advirtiéndole que lo haría solamente para cumplir el pacto de que dejaría de acosarme si salíamos una sola vez, y por supuesto en un plan de amigos (yo estaba cuidando ante él mi prestigio). Definimos que él me recogería al medio día.

Ese día era sábado y mi esposo se marchó con sus amigos desde temprano. Antes de partir, me pidió que me vistiera muy sexy para mi cita, escogiendo él mismo mi ropa: falda corta, blusa con gran escote y botones frontales y ropa interior muy atrevida semitransparente. Me dijo que saliera tranquila a divertirme con mi amigo, que todo lo que hacíamos aportaba diversión y excitación a nuestra relación, que al regreso disfrutaríamos en conjunto mi relato de lo que llegara a acontecer en mi primera salida con otro hombre estando casada. Mi amigo me recogió a una cuadra de nuestra casa para no despertar suspicacias con los porteros de nuestro conjunto residencial. Sus comentarios sobre mi figura y vestimenta fueron muy apreciativos, lo cual me aportó algo de confianza, pues me sentía muy nerviosa con la situación. Marchamos a un restaurante campestre donde había estado varias veces con mi esposo. Es un sitio discreto que tiene organizadas las mesas mediante rincones independientes para grupos familiares. Escogimos uno de dichos rincones, apartado de miradas indiscretas. Pedimos como aperitivos un licor que se acostumbra tomar en copas, utilizando como pasante sorbos fríos de agua. H le pidió al mesero que demorara una hora nuestro pedido de almuerzo, mientras disfrutábamos nuestro licor. Al principio me sentía tensa, pero luego de las primeras copas empecé a relajarme, diciéndome a mi misma que no estaba cometiendo ninguna falta con mi esposo, pues al fin y al cabo él había propiciado mi aventura. H, sentado a mi lado en una amplia banca para dos personas, me servía con frecuencia copas, aprovechando la situación para dármelas directamente de su mano, lo cual le permitía acercarse a mí, rozando con sus brazos mis senos, lo cual empezó a ponerme caliente, sintiendo cómo se endurecían mis pezones. Nuestra conversación transcurría hablando de temas generales, pero poco a poco fue tomando rumbos más privados, confesándome él que siempre se había sentido muy atraído por mí, que envidiaba a mi esposo por disfrutar de una mujer tan bella, que él con su esposa no se entendía mucho en el aspecto sexual, pues ella era muy fría e inhibida. Yo le contaba que mi relación con mi esposo era muy buena en todo sentido, pero que eso no impedía que como mujer me sintiera atraída en algunas ocasiones por otros hombres. Me preguntó si ese era el caso con él, a lo cual respondí afirmativamente. Eso lo impulsó a darme un primer beso en la boca, lo cual me produjo escalofríos endureciéndose más mis pezones y me empecé a humedecer entre las piernas. Al segundo beso respondí abriendo mi boca para que su lengua penetrara en ella. Mis primeros gemidos de excitación afloraron. Sus manos iniciaron caricias en mis senos sobre la blusa, aumentando mi excitación, pues los tengo muy sensibles. Metió sus manos bajo la blusa abriendo dos botones y tomando directamente mis pechos sobre mi brasiere transparente. Cuando vio mis pezones parados, se inclinó besándomelos delicadamente. Mi respiración estaba agitada e involuntariamente abrí un poco las piernas, con mi falda trepada sobre mis muslos debido a mis involuntarios movimientos de calentura. Él notó mi movimiento e inmediatamente metió su mano entre mis piernas hasta llegar a mi vagina cubierta por un panty totalmente humedecido por mi excitación. Comenzó a acariciarme, primero pasando sus dedos sobre mi entrepierna sobre mis pantys, pero luego, corriéndolos a un lado me acarició directamente la vulva, tocándome el clítoris con un dedo. No pude contener un audible gemido de placer y temí que fuera escuchado por otras personas, por lo cual me controlé mordiendo mis labios. Metió primero un dedo en mi vagina y cuando me abrí más de piernas, pudo colocarme varios de ellos en mi excitadísima cuca. Mientras tanto me besaba apasionadamente, a lo cual respondía yo con igual ardor. Por timidez no me atreví al principio a tocar su miembro, pero él, interrumpió por un segundo sus caricias en mi vagina y tomándome una mano, la colocó sobre su bulto prominente sobre sus pantalones. Por primera vez en mi vida palpaba yo otra verga diferente a la de marido. Sin haberla visto aún, comprendí que la tenía de muy buen tamaño y deseé tocarla directamente con mis manos pero me daba miedo que él me juzgará como una mujer fácil. Me susurró al oído que se la sacara de los pantalones. Le dije que me daba miedo pues podría entrar de pronto el mesero sorprendiéndonos. En esas estábamos cuando alcancé a ver que el mesero se aproximaba con nuestro pedido de almuerzo. Rápidamente nos compusimos, pero creo que el mesero sospechó nuestras andanzas, pues los botones de mi blusa estaban abiertos y en su cara se notó una sonrisa de complicidad. Sentí temor de que me reconociera, pues como ya dije, en otras ocasiones habíamos almorzado en ese sitio con mi esposo. En cualquier caso, si me identificó no hizo ningún comentario imprudente y me tranquilicé ayudada por la desinhibición del licor consumido. Almorzamos rápidamente pues la pasión que estábamos viviendo nos cortó de tajo el apetito. Pronto llamamos al mesero para que retirara los platos de la mesa. A todas estas ya había transcurrido la mayor parte de la tarde y ya estaba oscureciendo. H retomó sus caricias subiéndome la falda para poder mirar libremente mis interiores, los cuales desplazó a un lado nuevamente, dejando a la vista mis labios vaginales. Con sus dos manos me abrió la vulva, lo cual le permitió ver mi sonrosado color, fluyendo mis lubricaciones de mujer en celo. Me introdujo dos dedos lo cual causó rápidamente mi primer orgasmo, pues me encontraba increíblemente excitada. Me incliné sobre él gimiendo audiblemente, colocando mi boca contra la suya para que mis gemidos quedaran ahogados sobre su lengua. Recobré mi respiración, sintiendo los últimos espasmos de mi venida. Él, muy excitado sacó su miembro y me obligó a tomarlo entre mis manos. Ahora sí tenia yo una verga diferente a mi alcance y me produjo sensaciones nuevas el conocer la forma y tamaño de otros miembros, comparándolo con el de mi marido, el cual es algo más corto que el de H. Su hermoso miembro estaba totalmente rígido, notándose su cabeza dilatada y cubierta de sus flujos. Cuando comencé a acariciarlo a todo lo largo, salieron más gotas por su ojete, mojando mi mano derecha. Su respiración estaba muy agitada y me dijo que se iba a venir muy pronto. Trató de bajarme la cabeza para que se lo chupara, pero esto era todavía algo muy privado que solamente había practicado a mi esposo. Le dije que lo haría venir haciéndole una paja subiendo y bajando mi mano a todo lo largo. Se inclinó sobre mí tratando de colocar su verga contra mi vagina, pero yo lo mantuve apenas en contacto contra mi vulva, moviendo frenéticamente mi mano sobre su miembro hasta que él sin poderse contener más, se descargó sobre mis piernas, depositando chorros de semen en mis muslos y pantys, untando inclusive mi falda. Me sentí muy agradada al ver la pasión que podía despertar en otros hombres y entendí que resultaba muy placentero gozar otros miembros sintiendo como pulsaban entre mis manos. H sacó su pañuelo del bolsillo y con él limpió hasta donde pudo su semen descargado sobre mí. Me pidió que fuéramos a un motel para poderme disfrutar a pleno, pues quería sentir el placer de meterme su verga y sacarme otros múltiples orgasmos, pero yo le dije que no estaba preparada para serle infiel a mi esposo, que ya era tarde y yo tenía compromiso con mi esposo de encontrarnos en un bar a una hora fija, por lo cual besándolo en la boca le pedí que me llevara. Me bajé de su auto a poca distancia del establecimiento y entré a buscar a mi esposo. Lo encontré en la barra conversando con el barman y tan pronto me vio me abrazó besándome en la boca inquiriendo con su mirada que anécdotas traería para relatarle. Nos sentamos en una mesa apartada y empezó su interrogatorio. Le toqué su miembro sobre los pantalones comprobando que se encontraba duro de la excitación que le producía la expectativa de mi relato. Le pregunté si ese efecto lo producía el sospechar que su esposa había estado gozando con otro. Él muy excitado lo confirmó y metió sus manos entre mis piernas haciéndome abrirlas para examinarme. Cuando sintió la humedad en mis pantys estaba ya que no se podía contener. Me preguntó qué traía untado sobre mis interiores y le respondí pidiéndole que probara. Mi esposo colocó su mano sobre mi vagina desplazando mis pantys, sintiendo mis flujos como escurrían y lo untada que estaba de semen alrededor de mi cuca y sobre los pantys. Probó el sabor diciendo que sospechaba que eso era esperma de mi amigo. A mi confirmación comenzó mi esposo a masturbarme metiendo dos dedos en mi cuca y chupando con frecuencia su mano untada. Rápidamente pidió su cuenta y nos fuimos a casa donde le relaté todos los detalles mientras él chupaba mi vagina y mis muslos antes de penetrarme produciéndome el segundo orgasmo del día. La pasión desarrollada en esta sesión de sexo fue la más intensa que jamás habíamos tenido, pues mientras él gozaba clavándome, yo pensaba en la verga de H. imaginando que era él quien me gozaba.

Mi esposo morbosea con estas situaciones mientras se encuentra excitado, pero luego de calmar su pasión, parece caer en un estado de inseguridad al imaginarse que puede perderme si yo me involucro sentimentalmente con algún otro hombre. Así me lo manifestó luego de terminar nuestra sesión de sexo esa noche. En realidad a mí también por aquel entonces me preocupaba que mi marido llegara a pensar que yo era una puta y sintiera deseos de terminar conmigo. Le respondí que yo lo quería mucho, que nuestra relación sexual era fabulosa, que yo no tenía ninguna razón para involucrarme sentimentalmente con nadie diferente a mi marido etc., etc., pero que si él quería, yo suspendería mis aventuras con H. Mi marido respondió que ya veríamos qué pasaba más adelante y que él me adoraba y quería conservarme siempre como su esposa.

Continuará...

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Publicerat klockan 20:22, den 31 mars 2015
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